n 1803, desde el pequeño puerto de La Coruña, zarpó una expedición que cambiaría la historia de la medicina: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, financiada por completo por la Corona española.

Todo comenzó con una tragedia personal. El rey Carlos IV perdió a su hija, la infanta María Teresa, víctima de la viruela, una enfermedad que devastaba por igual palacios y aldeas. Decidido a que ningún súbdito de su vasto imperio volviera a sufrir esa pérdida, ordenó llevar la recién descubierta vacuna de Jenner a cada rincón de sus dominios, de forma totalmente gratuita.

Al frente de la misión viajó el cirujano Francisco Javier de Balmis, junto al doctor José Salvany y la enfermera Isabel Zendal. Como el suero no resistía meses de travesía, idearon una solución ingeniosa: veintidós niños huérfanos fueron vacunados por parejas, de forma sucesiva, manteniendo así el virus vivo durante todo el viaje.

La expedición recorrió Puerto Rico, Venezuela, México, Filipinas y China, dejando en cada lugar juntas locales que continuaron la labor. Fue la primera campaña sanitaria de alcance mundial de la historia, y un ejemplo temprano de cómo la ciencia puede cruzar fronteras para salvar vidas.