Esta semana se han hecho públicos documentos de OpenAI y Microsoft en la demanda del New York Times y otros once medios. Son alegaciones de los demandantes, no una sentencia.

Según ellos, un directivo de Microsoft calificó en 2023 el entrenamiento con contenidos ajenos de «robo» de trabajo sin precedentes, y el presidente de OpenAI respondió con un «qué bien» al saber que existía un truco para saltarse el muro de pago del Times. Satya Nadella declaró que ese contenido debería licenciarse.

Las empresas niegan las acusaciones: defienden que entrenar es un uso legítimo (fair use) y que los hechos noticiosos no están protegidos.

El impacto se mide en clics: según Microsoft, usar Copilot reduce entre un 87 % y un 91 % la probabilidad de visitar el enlace. El tráfico de Google a más de 2.500 sitios cayó un 33 % en un año, aunque no está claro cuánto se debe a la IA, y Reach ha anunciado 220 recortes editoriales.

El juez Stein decidirá en los próximos meses si hay juicio. Mientras, otras sentencias apuntan en direcciones opuestas y la licencia emerge como solución. Detrás de cada cifra hay periodistas cuyo trabajo financiaba la información.