En 1918, un alemán con muchas ganas de escribir mucho publicó La decadencia de Occidente: la idea es que las civilizaciones son como organismos, nacen, maduran y se mueren, y Occidente ya estaba en la fase «viejuna». Problema: lo dijo con una muestra de, tipo, cinco civilizaciones, y desde entonces cada generación jura que ESTA VEZ sí que se acaba (deuda, demografía, IA, lo que sea). Puede que tenga razón algún día. Pero también lleva un siglo de racha perdedora prediciendo el apocalipsis. Buen libro, mal oráculo. Y aquí seguimos.