La prisa como forma de pereza
Hay una pereza que se disfraza de prisa. Consiste en responder antes de haber entendido, en decidir antes de haber mirado y en llamar...

Hay una pereza que se disfraza de prisa. Consiste en responder antes de haber entendido, en decidir antes de haber mirado y en llamar eficacia a no pensar lo suficiente. Cuesta menos decir la primera idea que se ocurre que sostener la duda unos segundos. Por eso la velocidad se ha vuelto una coartada tan cómoda: nunca parece falta de rigor, siempre parece falta de tiempo, y el tiempo es la excusa que nadie discute. Quien se detiene a leer el correo entero no llega tarde; llega sabiendo qué contesta. La prisa honesta es la que se reconoce como miedo.
Artículo publicado en El Blog de las 100 palabras · 100 palabras por entrada para que no te canses.
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