La ilusión de la contraseña segura
Nos obligaron a combinar mayúsculas, números y signos extraños, creando jeroglíficos imposibles que terminan anotados en un post-it bajo el teclado. La verdader...

Nos obligaron a combinar mayúsculas, números y signos extraños, creando jeroglíficos imposibles que terminan anotados en un post-it bajo el teclado. La verdadera seguridad nunca residió en la complejidad arbitraria, sino en la longitud y la entropía. Cuatro palabras comunes entrelazadas sin aparente relación ofrecen mayor resistencia frente a ataques de fuerza bruta que cualquier clave pretenciosa de ocho caracteres. Además, obligar a cambiarla mensualmente solo fomenta patrones predecibles y vulnerabilidades absurdas. La seguridad digital no debería castigar la memoria del usuario, sino ponérselo difícil a las máquinas calculadoras que intentan adivinar nuestros secretos cotidianos sin descanso.
Artículo publicado en El Blog de las 100 palabras · 100 palabras por entrada para que no te canses.
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