El cambio de hora de octubre
Este último domingo de octubre volvemos a mover las manecillas del reloj hacia atrás. Ganamos sesenta minutos de sueño fingido por la mañana a cambio de ver cóm...

Este último domingo de octubre volvemos a mover las manecillas del reloj hacia atrás. Ganamos sesenta minutos de sueño fingido por la mañana a cambio de ver cómo el atardecer se desploma a media tarde sobre las calles. Cada año surgen los mismos debates sobre la fatiga biológica, el ahorro energético y la conveniencia de fijar un horario permanente. Más allá de estadísticas y normativas, este ritual marca el verdadero umbral psicológico del año. Guardamos la ropa ligera, encendemos la lámpara de lectura antes de cenar y asumimos con naturalidad que el invierno ya llama discretamente a la ventana.
Artículo publicado en El Blog de las 100 palabras · 100 palabras por entrada para que no te canses.
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