En la era de la sobreinformación, las personas de altas capacidades sufren un bombardeo constante de mediocridad verbal. La muletilla “¿sabes?” —calco perezoso del “you know”— actúa como un botón de apagado mental: rompe el ritmo, exige validación y revela inseguridad e ineficiencia cognitiva.

Para mentes que procesan rápido y buscan densidad conceptual, cada repetición es un insulto y una pérdida de tiempo vital. Genera aburrimiento profundo, ira contenida y la sensación de estar rodeados de pensamiento de bajo octanaje.

Por eso aplican tolerancia cero: en cuanto aparece el patrón, apagan. La vida es demasiado corta para regalar atención a quien no cuida el lenguaje.