España ha retrocedido en calidad democrática, cayendo un punto en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparency International, situándose en un 55 sobre 100. Este descenso confirma un estancamiento institucional que aleja al país de los estándares europeos de excelencia.

Las causas principales apuntan a la politización de la justicia, la falta de reformas estructurales en transparencia y una polarización política que impide pactos de Estado. Las consecuencias son directas: pérdida de atractivo para la inversión extranjera y un aumento de la desconfianza ciudadana. El informe alerta sobre la urgencia de blindar las instituciones para frenar este deterioro reputacional.